Cara de Miel

Al mal tiempo pamplonés, Cara de Miel ofrece siempre su mejor semblante. Afronta la caída de la hoja con sonrisa perenne, el frío invernal con la calidez de su temple, y la inestabilidad de la primavera con una jovialidad sin discontinuidades. A lo largo de trescientas cincuenta y seis grises jornadas, sus ojos brillan con la perspectiva de nueve días de julio en los que se olvida de su aburrido trabajo de conserje en un elitista colegio. Esa espera liberadora le hace soportables los caprichos de los alumnos malcriados y sus bromas a menudo crueles, injustificables por el tópico de la supuesta inocencia infantil. Cara de Miel les opone una mueca congelada (aunque por dentro se abrase en indignación), contando los días que le faltan para poder convertirse en otro: en su reverso, su Mister Hyde, el doppelgänger que le permitirá cobrarse las afrentas padecidas. Cuando llega el seis de julio, se pone la casaca verde y se coloca el voluminoso cabezón de cartón piedra que esconderá su sonrisa hasta el día catorce. En ese tiempo de subversión festiva, Cara de Miel se transforma en Cara Vinagre.

 

(Microcuento presentado al VI Certamen de Microrrelatos de San Fermín 2014 http://www.blogsanfermin.com)

Anuncios

Telón

En noviembre de 1999 publiqué mi primera crítica de teatro en Diario de Noticias. Era sobre El florido pensil, en versión de la compañía Ttanttaka Teatroa (por cierto, que la casualidad ha querido que precisamente hoy, en el Festival de Teatro del Tercer Sector de Tafalla, otra compañía represente el mismo título). Desde aquella primera vez hasta hoy han transcurrido, por tanto, catorce años y calculo que unas seiscientas críticas más. Tiempo y dedicación suficientes para haber aprendido algo más que lo que sabía de teatro cuando empecé, pero sobre todo para tomar consciencia de lo mucho que todavía me queda por aprender. Si algo han conseguido estos catorce años es que las ganas por saber más se acrecienten. Así que eso es lo que espero hacer: seguir aprendiendo, pero a partir hoy como entusiasta espectador y no como dubitativo crítico. Vamos, que no voy a seguir publicando mis comentarios en las páginas del Diario de Noticias. En cuanto a este blog que inicié hace apenas medio año, espero seguir insuflándole vida de vez en cuando, aunque tal vez en algún otro formato que todavía tengo pendiente de definir. Bueno, ya lo iremos perfilando, también con tiempo y dedicación.

Hoy, víspera del Día de Difuntos, es la festividad pagana de Don Juan Tenorio. Se trata, por tanto, de una fecha muy teatral, amén del día idóneo para matar a un personaje. Que descanse en paz. Espero que, a diferencia de Don Juan, la memoria que deje no sea demasiado amarga, o que, al menos, no lo sea en todas partes. Muchas gracias a todos los que me habéis acompañado en este trayecto: compañeros del periódico, actores, directores, distribuidores, programadores, personal de las salas en general, tertulianos circunstanciales y amigos (categoría esta última en la que por fortuna entran muchos de los anteriores). De todos he tenido ocasión de aprender algo. Nos seguimos viendo en los teatros.